viernes, 21 de agosto de 2009

MÁS SOBRE BUITRE NEGRO MARCADO Y OBSERVADO EN LA RIOJA

BUITRE NEGRO Aegypius monachus JOVEN
Procedente del Parque Nacional de Cevennes(Francia)
y observado el 28-29.03.09 en Jalón de Cameros (La Rioja)
Se observa la anilla con inscripción CNE


Fotografía: Eduardo Ruíz Baltanas
Como ya comenté en una entrada anterior del pasado mes de abril, un Buitre Negro Aegypius monachus fué observado y fotografiado el 28-29.03.09 en Jalón de Cameros (La Rioja) por nuestro amigo y magnífico fotografo naturalista Eduardo Ruíz Baltanás, el cual estaba marcado con la anilla de PVC blanca CNE, tratandose de un individuo seguramente nacido en 2008.
Tras indagar sobre su procedencia, ahora me comunica Bertrand Eliotout, responsable del programa "Grands Causses" de la francesa "Ligue pour la Protection des Oiseaux" (LPO), que el ejemplar procede del proyecto de reintroducción de la especie en Francia y que se trata de un individuo nacido en el Parque Nacional de Cevennes; posteriormente recibiré detalles más concretos acerca de marcaje de este ave.
Es muy interesante la observación en cuanto que nos informa sobrfe la gran movilidad de los jovenes buitres negros, su grado de dispersión, la conexión de las poblaciones introducidas (francesa, catalana, ...) con el núcleo principal ibérico y como no, la importancia que las tierras riojanas tienen para los ejemplares jovenes como zona de alimentación durante su etapa dispersiva posgenerativa.
Distancia mínima cubierta (550 km) por el Buitre Negro mencionado
desde el Parque Nacional de Cevennes y Jalón de Cameros


miércoles, 19 de agosto de 2009

¿AVUTARDAS EN LA RIOJA?

AVUTARDA COMÚN Otis tarda MACHOS INMADUROS EN DISPERSIÓN
EN MURILLO DE RÍO LEZA (LA RIOJA)









AREAS POTENCIALES DE PRESENCIA DE AVUTARDA EN LA RIOJA Y NAVARRA
1. Áreas en rojo: zonas con presencia habitual y localidades de nidificación
2. Perímetros verdes: limites autonómicos
3. Perimetros rojos: zonas con existencia de hábitat adecuado para la presencia de la especie
4. Perímetros naranjas: zonas de dispersión
5. Puntos amarillos: observaciones de la especie en La Rioja en los ultimos 10 años












Seguramente el aumento de observadores de aves en La Rioja durante los ultimos años es la principal causa de un incremento del número de observaciones de Avutarda Común Otis tarda en nuestra región, pero también el aumento de la cercana población navarra ha de influir positivamente en este ascenso de citas riojanas de la especie.
Posiblemente la Avutarda Común nidificó en La Rioja hasta principios del s. XX en número indeterminado aunque seguramente escaso, desapareciendo entonces como reproductor debido a cambios en la agricultura, los pesticidas y la persecución directa, observandose a partir de entonces sólo ejemplares en dispersión cada vez más raros procedentes de las poblaciones en regresión aún existentes en Burgos, Navarra o Zaragoza.
Con la población navarra en claro descenso y la burgalesa y zaragozana también en disminución y año tras año más alejadas, la posibilidad de avistar ejemplares en La Rioja cada temporada se presentaba como algo más raro, teniendo en cuenta que además el hábitat potencialmente adecuado en nuestra región disminuía vertiginosamente como consecuencia del masivo desarrollo del viñedo, el abandono del secano y el aumento de infraestructuras viarias, industriales y urbanas.
En la segunda mitad del s. XX ya no existía en La Rioja posibilidad alguna de ver otras avutardas que no fuesen algún raro ejemplar disperso procedente de la vecina población navarra y esto, cada vez en menor grado dado el descenso paulatino de esa población.

AVUTARDA COMUN Otis tarda EJEMPLARES MACHOS EN NAVARRA


Si en el s. XVIII la Avutarda Común tuvo sus poblaciones españolas más numerosas, con quizás hata un centenar de ejemplares en La Rioja y más de un millar en Navarra, a principios del s. XX como ya se dijo la especie debió desaparecer en nuestra región pero aún quedaban varios cientos de individuos en la comunidad vecina, en donde siguió disminuyendo hasta llegar a niveles mínimos en la década de los ochenta del pasado siglo, con quizás no más de 20 individuos, dispersos en nucleos aislados, todo por motivo de las causas ya citadas.
Pero mientras en La Rioja la especie desaparece por completo hasta nuestros días, la reducida población navarra comienza a mostrar una lenta pero continuada recuperación a partir de los años noventa, de tal modo que en el censo y la estimación de 2004 su número rebasa los 30 ejemplares y en la presente temporada de 2009 ya se superan los 40.
Esta situación de lenta mejoría de la población navarra y el aumento de observaciones aisladas en La Rioja ha hecho pensar a algunos observadores de aves riojanos en una posible recolonización de nuestra región por la Avutarda Común, pero esta posibilidad aún parece muy remota si se analizan detenidamente las circunstancias necesarias para que la recolonización pueda tener lugar.
Si se compara la situación navarra con la riojana en cuanto a disposición de condiciones adecuadas para la presencia regular de la especie, vemos como Navarra cuenta ya con una población que, aunque escasa, es regular, nidificante y en lenta expansión, mientras que en La Rioja no nidifican avutardas desde hace casi un siglo; Navarra cuenta con más de 200.000 ha de superficie continua cubierta con un hábitat potencialmente habitable por la especie, mientras que en La Rioja apenas si se llega a las 6.000 repartidas en áreas inconexas; las áreas riojanas susceptibles de ser habitadas por la Avutarda carecen actualmente de cualquier figura de protección despues de haber desaparecido la vigencia del Plan de Recuperación del Sisón Común en La Rioja y las tres Áreas de Interés Prioritario que dicho plan contemplaba, mientras que las zonas navarras de interés para la Avutarda incluyen Parques Naturales, Lugares de Interes Comunitario (LICs), Zonas de Especial Conservación (ZECs), Áreas de Protección de Fauna Silvestre y Zonificación de Aves Esteparias; en las áreas navarras susceptibles de ser habitadas por la Avutarda se aplican mediadas agroambientales tanto generalistas como especificas que fomentan la conservación de las aves esteparias en general y las avutardas en particular, mientras que la aplicación de medidas agroambientales en las áreas riojanas con posibilidades son puramente anecdóticas y a veces, incluso, son contraproducentes para la existencia de aves esteparias, siendo aquí más normal que se produzcan transformaciones de hábitat como las producidas por cambios de cultivo (Alfaro), polígonos industriales, parques eólicos y solares y circuitos de alta velocidad (Pradejón-Arnedo) o graveras (Murillo de Río Leza); gran parte del área potencialmente habitable por la Avutarda en La Rioja entra dentro de la zona vitivinícola de la Denominación de Origen Rioja, por lo que cualquier espacio de la misma tiende a transformarse en viñedos de alto valor económico, mientras que las áreas similares navarras quedan fuera de esta DO apenas tienen otrfo valor que el propio de una agricultura tradicional de secano; mientras que en la administración autonómica de Navarra existen programas específicos de conservación de aves esteparias y de la Avutarda Común en concreto, con seguimiento de campo, personal técnico y agentes medioambientales especializados, respaldados por presupuestos específicos, en la administración de La Rioja no existen actualmente iniciativas similares a escepción del minimo seguimiento dedicado al Sisón Común.

AVUTARDA COMÚN Otis tarda MACHO JOVEN EN NAVARRA


Está claro pues que las condiciones de una y otra comunidad autónoma en relación a la posibilidad de existencia de avutardas son muy distintas, pese a la vecindad de ambas regiones, y que por algo será que en La Rioja la Avutarda Común es tan sólo una rareza mientras que Navarra cuenta ya con una población nidificante, en aumento y en espansión, por nlo que no cabe en La Rioja otro camino para facilitar la recolonización de la especie que copiar las condiciones ambientales de la comunidad aledaña y esto, sin duda, actualmente parece imposible.
¡Nos contentaremos con visitar a nuestros vecinos para disfrutar de tan magnífica especie

lunes, 10 de agosto de 2009

EL "MANÁ" EN NAVARRA

BUSARDO RATONERO Buteo buteo


Hace unos días hicimos una rápida visita a las extensiones cerealistas del suroeste de Navarra y disfrutamos un montón. No esperabamos nada concreto pero nada más llegar las rapaces nos tenían rodeados; la mayor parte de los individuos eran busardos ratoneros Buteo buteo, que a modo de corvidos se distribuían por doquier en casi cualquier finca, generalmente entre la paja de los rastrojos, pero también en ribazos y laderas, vimos no menos de 60-80 y con seguridad había muchos más; casi en el mismo número los cernícalos primillas Falco naumannii se mostraban centrados en capturas continuas sobre los campos de cereal ya cosechados.
Pero también observamos un buen número de cernícalos vulgares Falco tinnunculus (más de 20), milanos negros Milvus migrans (entre 20 y 30), algunos milanos reales Milvus milvus (cerca de 10), varios aguiluchos laguneros Circus aeruginosus, pálidos Circus cyaneus y cenizos Circus pygargus y alguna Aguililla Calzada Hieraetus pennatus o Culebrera europea Circaetus gallicus.
Al menos los busardos ratoneros, los milanos y los cernícalos, se encontraban aprovechando esa explosión de ortópteros (saltamontes y langostas) que, con suerte, cada año tiene lugar entre julio y agosto, tras la cosecha del cereal, en las zonas esteparizadas del valle del Ebro y que sin duda se convierte en un verdadero "mana" para estas aves, sobre todo para los jovencitos que hace poco aún se encontraban dependientes de sus progenitores y ahora recién emancipados.
El ratito que pasamos por allí lo terminó de mejorar un gran bando de Chova Piquirroja Pyrrhocorax pyrrhocorax de unos 300 individuos y un jovencito y poco asustadizo ejemplar de Carraca Coracias garrulus, este también alimentandose de saltamontes.
CARRACA COMÚN Coracias garrulus JUV

UN SACRE FUGAZ




























En el marco de un programa de conservación de la Unión Europea referido al Halcón Sacre Falco cherrug, el LIFE project Conservation of Saker in the Carpathian Basin (LIFE 06/NAT/HU/000096), desde 2007 se vienen marcando con transmisores satélite ejemplares juveniles de esa especie en Hungría y Eslovaquia a fín de estudiar la dispersión de los mismos y poder detectar posibles problemas para la conservación de la población carpata de la especie.

ÁREA DE ORIGEN DE LOS EJEMPLARES DE HALCÓN SACRE Falco cherrug MARCADOS CON TRANSMISOR SATELITE DE 2007 A 2009













Hasta 2009 se han marcado más de treinta individuos, diez de ellos el presente año, comprobandose que bastantes aves permanecen su primer año de vida en zonas próximas al lugar de nacimiento, pero que no pocas se dispersan hacia localidades lejanas; mayoritariamente existe cierta tendencia a viajar hacia al sur y este, con ejemplares que llegan a los Balcanes, Italia y Sicilia, viajando en menor medida hacia regiones de la Rusia europea o del norte del Caspio; en dos casos, un ejemplar se dispersa cruzando el Mediterráneo, llegando un ave la costa argelina y otra cruza el Sahara para llegar a Nigeria.
Sólo en una ocasión un ave realiza una dispersión larga hacia el oeste, tratandose en este caso de la hembra Piros, nacida en abril de 2009 en el noroeste de Hungría, cerca de la frontera austrica y eslovaca y marcada alli el 3 de junio.
Piros comienza su dispersión el 25 de julio trasladandose a Croacia, el 26 sale de ese pais hacia Eslovenia y sigue al oeste para cruzar el norte de Italia entre el 27 y el 28; todo el día 29 y la primera mitad del 30 vuela sobre el sur de Francia cerca de la costa, para llegar a la frontera española a mediodia de esa jornada.
LA DISPERSIÓN DE PIROS DESDE HUNGRIA A ESPAÑA ENTRE EL 25.07.09 Y EL 05.08.09









Tras entrar a España por el Pirineo en Girona, cruza Cataluña hasta llegar al valle del Ebro en Tarragona el día 31 a medio día, luego sigue por el valle de este río y atraviesa Aragón esa tarde y la mañana del 1 de agosto, entrando en Navarra y La Rioja a primera hora de la tarde de ese mismo día; el fugaz paso por La Rioja le hace llegar esa tarde a la localidad navarra de Marcilla y aquí permanece hasta media mañana del día 4 moviendose poco entre esa localidad y Carcar; ya al medio día del 4, Piros se aleja de Navarra, cruza esa tarde La Rioja entrando por Agoncillo y saliendo por Villarta Quintana y pernocta esa noche en las proximidades de Burgos capital; la mañana del 5 Piros viaja hacia la provincia de Palencia, pasando por La Serna hacia las 13.00 h. y acabando ese mismo día en Tierra de Campos (Valladolid), concretamente en las proximidades de Becilla de Valderabuey, en donde permanece ya estabilizado hasta al menos el 14.08.09, con cortas incursiones que le llevan hasta puntos proximos a Villalpando (Zamora) o Medina de Rioseco (Valladolid).

EL VIAJE DE PIROS POR ESPAÑA ENTRE EL30.07.09 Y EL 14.08.09


LAS FUGACES VISITAS DE PIROS A LA RIOJA LOS DIAS 01 Y O4.08.09










PRIMERA ENTRADA DE PIROS A LA RIOJA POR ALFARO EL 01.08.09














PRIMERA SALIDA DE PIROS DE LA RIOJA POR RINCÓN DE SOTO EL 01.08.09













SEGUNDA ENTRADA DE PIROS A LA RIOJA POR AGONCILLO EL 04.08.09














SEGUNDA SALIDA DE PIROS DE LA RIOJA POR VILLARTA QUINTANA EL 04.08.09













La mayor importancia de este seguimiento es el comprobar que grado de dispersión tienen los jovenes de la especie de la población carpata y los problemas de conservación que de ello puedan derivarse, pero también tiene importancia este seguimiento en cuanto a que prueba que, al menos en algunas ocasiones, los ejemplares observados en el occidente de Europa no tienen necesariamente que proceder de escapes de cautividad y que pueden tener un urigen natural.
Hasta el momento la única cita homologada de esta especie en España es la de un ejemplar observado en Tarifa (Cádiz) el 10 de Abril de 2002 (Ardeola 53: 174), existiendo además media docena de observaciones recogidas con un "origen incierto" que en buena parte se han de deber a escapes.
En La Rioja existe una observación de I. Gámez el 05.03.05, que repite el 08.03.05, cerca de la ribera del Leza en Agoncillo; la usencia de anillas o pigüelas de cetreria en el ave hacen pensar en un posible origen natural, pero no se puede comprobar este extremo. Otras observaciones de la especie en o en las proximidades de La Rioja sin duda se debieron a escapes por presencia de marcas de cetreria en los mismos o mansedumbre manifiesta.
Como resumen, decir que se trata de una cita interesante, fruto de la técnica y no de la observación, que prmite aumentar la lista de especies observadas en La Rioja con origen plenamente natural.
Para el posterior seguimiento de Piros, usar el enlace http://www.sakerlife.mme.hu/en/gmap.

sábado, 1 de agosto de 2009

AFICIÓN CON COMPROMISO

La afición a la observación de las aves silvestres es un hobby en auge, pero que a diferencia de otras actividades de ocio (juegos, deportes, etc.), carece de unas reglas o normas para su ejercicio, desarrollandolo cada seguidor a su manera, adaptandolo a sus propios gustos, necesidades y posibilidades. Quizas a todos los aficionados a la Ornitología les una un gusto común en el placer puramente estético de la observación de estos animales, pera el modo de conseguir este objetivo y el desarrollo del mismo es muy variable.
Todos los observadores de aves (no ornitólogos sino más lo que se ha generalizado como birdwatching) empiezan acercandose a la naturaleza, primero cerca de sus domicilios y cada vez alejandose más de los mismos, tratando de observar a las aves silvestres en su medio e identificandolas por especies, de tal modo que con frecuencia la aficción no llega a ser más que un ejercicio de identificación, semejante a la de los niños que reconocen marcas de coches, de motos o estrellas del futbol; a partir de aquí el aficionado suele optar por dos caminos, a veces entrecruzados, uno el que lleva a descubrir cada vez que sale una nueva especie nunca por él vista hasta entonces ("bimbo"), tachandola de su listado de objetivos, y otro el que sistemáticamente anota la observación y sus detalles y la almacena para un posible uso posterior.
El primer modo de proceder no es sino un mero coleccionismo de especies con el único resultado de un intenso ejercicio de identificación, acumulación de viajes y una mínima introducción en la naturaleza intima de las aves. Este modo de entender la Ornitología es quizás el más básico, el que más adeptos obtiene, pero también seguramente el más efímero, pues con cada especie nueva observada es más díficil ver una más y muchas aficiones se agotan así en pocos años.
El segundo camino del aficionado novel, el de aquel que anota todo cuanto puede tras una observación, llega a obtener el mismo beneficio que quién siguió el camino anterior, pero sólo con un poco más de trabajo, puede a posteriori interpretar en mayor o menor grado lo visto, se inicia en aspectos básicos como la fenología al anotar fechas de observación, de la demografía al tomar datos sobre número de individuos, de la ecología situando cada observación en un determinado hábitat, la biogeografía al crear listados locales o regionales, etc. Este segundo camino del observador de aves es sin duda más completo que el primero, pero en si mismo sólo permite dotar de conocimientos y experiencia al propio observador, el cual puede optar por dos nuevos caminos, el del que atesora conocimientos sin compartirlos con otros aficionados y el del que opta por hacer participe a los demás observadores de sus conocimientos, tratando al mismo tiempo de obtener los recogidos por ellos.
El observador sistemático pero celoso de su propio "tesoro" de conocimientos, introduce numerosos errores personales con pocas posibilidades de corrección que se limitarían con la participación de otros "ojos", obteniendose además un conocimiento real muy limitado por el reducido número de la muestra analizada; es sin duda un esfuerzo en gran parte inútil.
Por otro lado el observador sistemático que difunde sus observaciones, su actividad y sus conclusiones, forma parte de un grupo con una experiencia compartida mucho más amplia, sometido no a un sólo punto de vista sino de varios, pudiendo establecer interpretaciones de las observaciones con un número mucho mayor de datos analizables. Este modo de proceder, que dá lugar a grupos de observadores, es sin duda la base de la Ornitología para aficionados y el germen del desarrollo de esta actividad no sólo como hobby sino también de posibles futuras dedicaciones profesionales.










Pero al igual que los aficionados, los grupos tampoco son homogéneos y la variedad reside en los objetivos, tendencias, gustos, etc de la mayoría de sus integrantes. Hay grupos que tienen por objetivo principal el mero placer en la observación pura de las aves, mientras que otros, tienden a la especialización y así, aparecen los grupos dedicados entre otros al estudio de aspectos biológicos, demográficos, etológicos, etc., de las aves, otros trabajan en la protección y la conservación de las mismas, mientras que otros grupos (también a nivel individual) se decantan entre otras por actividades muy concretas como el el anillamiento, la telemetría o la fotografia.
La afición ornitológica especializada con frecuencia dá lugar al desarrollo de una actividad profesional, pero cuando se atomiza en demasía puede retroceder hacia modelos muy básicos, valga el ejemplo de los anilladores de aves que "bimbean" nuevas especies capturadas en lugar de incorporarse a programas justificados de marcaje, o de los fotógrafos de aves que "bimbean" nuevas especies para su album personal, sin detenerse a pensar demasiado en los medios más o menos éticos utilizados para obtener cada una de sus fotos.




El propio acervo cultural humano, con miles de años sustentado en una actividad de supervivencia, debe influir sin duda en la determinación de las tendencias, gustos y apetencias; el hombre recolector y cazador ha llegado casi hasta nuestros días, y ahora, una actividad como la de la caza, sin ningún sentido para el hombre actual, asoma imperceptiblemente en el observador de aves; el hacer largos viajes para ampliar la lista de "bimbos", el correr y ocupar gran parte del tiempo tratando de capturar para su marcaje un pequeño paseriforme divagante con casi nulas posibilidades de control posterior, o la fotografía casi furtiva a distancias poco recomendables de determinadas especies amenazadas no parece responder a otra cosa que a ese instinto ancestral de captura y posesión del animal.




Vemos pues como la observación de las aves como afición responde a gustos propios con quizás algo de instinto primigeneo e innato, es un a actividad que se diversifica y desarrrolla, en unos casos sólo como satisfacciòn personal, pero que puede tornarse en colectiva, de tal modo que puede dar lugar a la reunión de un amplio conocimiento que llega a trascender la pura afición individual.
Todas las manifestaciones y variables de la afición pueden ser plenamente respetables, desde la colección de "bimbos" a la realización de un sesudo estudio demográfico, ecológico, biológico u etólogico de determinada población de aves, pero cuando la afición se desarrolla suficientemente, siempre se concluye en que por ser las aves el objetivo último de la actividad, nunca debieramos transgredir con la misma la integridad de aquellas, de los individuos, las poblaciones, sus hábitats y sus costumbres, tendiendo por tanto con nuestras observaciones a colaborar en el conocimiento cada vez más profundo de las especies y propiciar su conservación, respetando los observadores de aves más que nadie, como no siempre ocurre, un código ético (y legal que también existe) necesario para que la afición perdure al menos como hasta nuestros días.