miércoles, 29 de junio de 2011

AGENTES FORESTALES Y MEDIAMBIENTALES DE LA RIOJA Y NAVARRA PARTICIPAN EN LA CAPTURA, MARCAJE Y SEGUIMIENTO DE UN EJEMPLAR DE AGUILA-AZOR PERDICERA

La población española de Águila-azor Perdicera Hieraetus fasciatus cuenta actualmente con unas 750 parejas reproductoras distribuídas principalmente por Andalucía, Levante, Cataluña y Extremadura, es decir, por la España más mediterránea, siendo escasa en el interior y de población marginal en el norte. Esta población no solamente es escasa, sino que muestra una constante tendencia negativa, calculandose que en los últimos treinta años el descenso poblacional puede llegar a haber superado un 40 por ciento, siendo mayor aún en las áreas de menor densidad y ocupación más marginal, como el interior peninsular y sobre todo la zona norte (Del Moral, 2006). Como consecuencia de todo ello la especie figura en la categoría de “Vulnerable” en el Catálogo Nacioinal de Especies Amenazadas y en la de “En Peligro” tanto en el Libro Rojo de las Aves de España como en los catálogos regionales de especies amenazadas de numerosas comunidades autónomas en donde existe como reproductora esta especie (Madroño et al. 2004).
El Alto Valle del Ebro (Burgos, Álava, La Rioja y Navarra) se sitúa en una zona marginal del área de distribución española del Águila-azor Perdicera, cuenta por tanto con un reducido número de parejas reproductoras y al situarse en el margen septentrional de su área de distribución, ha experimentado aquí uno de los descensos demográficos más acusados (de 26-33 parejas en 1.987 a sólo 11-13 en 2005), del orden de más del 50 % en los últimos 20 años (Del Moral, 2006). Debido a esta precaria situación poblacional, la especie está incluída en la categoría de “En Peligro” en los catálogos regionales de especie amenazadas del País Vasco, La Rioja y Navarra.
Dada la escasez de la especie en esta área y su caracterización como especie “En Peligro”, la protección del ave se dotó de “Plan de Recuperación” en varias comunidades autónomas y se procedió a ejecutar diversasas acciones de seguimiento y protección que en parte perduran hasta estos días.
Despues de casi quince años de seguimiento continuado de la población del área del Alto Ebro, se ha conseguido conocer mucho mejor el funcionamiento de la misma, estructura poblacional, distribución, movimientos, parámetros reproducciones, uso del espacio, territorialidad, ecología, afecciones de las actividades humanas, etc y todo ello se ha conseguido básicamente mediante un costoso método de seguimiento basado en la tradicional observación de campo de un numeroso y abnegado equipo de personas, desde gestores a observadores aficionados, pasando por técnicos de la administración o no y sobre todo, como no, agentes forestales o medioambientales.
Gracias en buena parte a que la coordinación de los programas de seguimiento de la especie ha estado dirigida por unas mismas personas (Carmelo Fernandez y Paz Azkona) en varias de las comunidades autónomas del área (Álava, La Rioja y Navarra), a la profesionalidad de las mismas y a su perdurabilidad en el tiempo (desde principios de los noventa a 2010), se ha podido establecer una metodología de seguimiento similar en una extensa área, aplicar análogos criterios en comunidades vecinas y trabajar en una misma dirección, conociéndose ahora individualmente cada ejemplar de Águila-azor Perdicera que nidifica en el área, su historial reproductor, uso del territorio, etc , pudiendo programarse iniciativas de conservación similares en diferentes administraciones regionales, tales como correcciones de líneas eléctricas, evaluación de impactos por parques eólicos, gestión cinegética, etc.
Tras estos años de intenso trabajo de campo, se identificó como uno de los objetivos más importantes a conseguir, el conocimiento lo más amplio posible del uso del espacio que realizan cada uno de los ejemplares, de tal modo que se pudiesen dar respuestas reales de conservación ante nuevas iniciativas de transformación del territorio (líneas eléctricas, parques eólicos, infraestructuras de comunicación, intereses cinegéticos, etc) y para ello, se reconoce como el seguimiento tradicional de la especie se quedaba muy atrás ante las posibilidades que ofrecían las nuevas técnicas de telemetría, seguimiento vía satélite, etc., ya que estas técnicas permiten obtener multitud de localizaciones georeferenciadas cuando se carece de una buena cantidad de tiempo y personal, lo que no quiere decir que no se continúe realizando trabajo directo en el campo para determinar aspectos más accesibles como parámetros reproductores, individualización de ejemplares, etc.
Al menos en Álava, La Rioja y Navarra, los agentes forestales o medioambientales siempre han estado implicados en el seguimiento de la población de Águila-azor Perdicera de cada uno de sus territorios, todos ellos han tenido un calendario anual programado de jornadas de seguimiento de cada uno de los territorios existentes, con mayor intensidad en periodo reproductor (no menos de una visita por quincena entre febrero y septiembre) y coordinado entre comunidades vecinas; los agentes han colaborado no sólo en el seguimiento sino también en otras actividades relacionadas como vigilancia de afecciones diversas, anillamiento de pollos, prospección de líneas eléctricas, etc., y ahora, también en la nueva actividad del radiomarcaje de ejemplares.
Hasta no hace muchos años, los ejemplares se identificaban e individualizaban exclusivamente por la observación de ligeras diferencias de los carácteres físicos individuales; siempre se marcaron con anillas metálicas y de PVC de lectura a distancia aquellos pollos nacidos en nidos relativamente accesibles mediante escalada, con muy pobres resultados de controles posteriores debido sin duda a la gran dispersión posgenerativa y la escasa filopatria de la especie. En 2002 se marca por primera vez un ejemplar con emisor satélite, un pollo llamado “Prudencio” nacido en Álava en un territorio compartido por Castilla y León, País Vasco y La Rioja, que tristemente apareció muerto por electrocución pocos meses después de su primer vuelo, en una zona de dispersión de la provincia de Toledo; una captura azarosa en 2003 permite el marcaje, esta vez con un emisor de seguimiento terrestre, del macho adulto “Orión” perteneciente a un territorio de la riojana cuenca del Alhama, pero el tipo de emisor, con batería de duración limitada, y un posible defecto de la misma apenas permitió el seguimiento durante un año; más tarde, ya de forma programada, se capturan y dotan de emisor satélite ambos adultos reproductores del territorio compartido por Castilla y León, País Vasco y La Rioja, en concreto el macho “Thor” en 2006, que por problemas del emisor dejó de enviar localizaciones recientemente, y la hembra “Estitxu” en 2007, de la cual aún se reciben localizaciones; una vez más de forma casual, en 2007 un nuevo ejemplar se consigue dotar de emisor satélite, en este caso “Atenea”, la hembra reproductora de un territorio de la riojana cuenca del Cidácos, que tras recuperarse en el CRFS de “La Fombera” de Logroño de una grave dolencia, se consigue liberar y permitir su seguimiento casi dos años hasta agotarse la batería del emisor; por último, el pasado cuatro de enero, se captura a “Garnacha”, la hembra reproductora de un territorio compartido por La Rioja y Navarra, a la que se le coloca un emisor con la tecnología más avanzada en cuanto a radiomarcaje de aves, dado que las señales de localizaciones son vía satélite, consume energía solar y por tanto la duración del aparato puede llegar a muchos años, emitiendo señales de tipo GPS.
En concreto, “Garnacha” se equipó con un PTT-100 GPS/Argos Solar (45 gr) de Microwave© provisto de emisor terrestre de UHF (GT) que se activa en caso de inmovilización del emisor, por pérdida o muerte del ejemplar. Se establece un ciclo de recepción de las localizaciones GPS cada 2 horas y de recepción de las señales vía ARGOS cada 3 días, al objeto de poder recibir un total de más de 500 localizaciones GPS/año.
Para poder radiomarcar a “Garnacha”, un amplio equipo de personas tuvo que coordinarse para conseguir ese objetivo, por un lado los representantes del Gobierno de Navarra y de la empresa GAMESA, que dentro del marco del Plan de Recuperación del Águila Perdicera en Navarra (Decreto Foral 15/1996) establecen un Convenio de Colaboración para financiar los aspectos técnicos del proyecto; por otro lado, representantes del Gobierno de Navarra y del Gobierno de La Rioja acuerdan trabajar en común, conceder las autorizaciones pertinentes y aportar conjuntamente los medios personales necesarios, en un territorio del Águila-azor Perdicera compartido por ambas comunidades; la asistencia técnica de Carmelo Fernandez y Paz Azkona, que dirigen los programas de seguimiento de la especie en La Rioja y Navarra, permiten coordinar al personal de campo; el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino pone a disposición del proyecto al técnico en la captura del ave Victor García Matarranz; por último, los agentes forestales o medioambientales de La Rioja y Navarra, junto con los ayudantes de seguimiento de fauna de La Rioja, realizan los trabajos previos de localización del ejemplar a marcar, determinación de puntos de captura, cebado previo, asistencia en el marcaje y seguimiento posterior.
El radiomarcaje de “Garnacha” fue todo un éxito, los criterios de elección de los puntos de captura fueron plenamente coincidentes entre la dirección del proyecto y los agentes forestales o mediambientales participantes, durante el periodo de cebado de los puntos de captura “Garnacha” entró siempre antes de una hora a la presa, sólo se necesitaron cinco días de cebado, la preparación previa del terreno y la realización del “aguardo” para la captura fueron del agrado del técnico del marcaje, la captura propiamente dicha del ave apenas duró media hora entre la puesta a punto del dispositivo de trampeo y la captura del ejemplar y, en apenas una hora, el águila fue liberada con el emisor y anillas colocados y la recogida de un buen número de muestras y datos fisiológicos y biométricos.
Los días posteriores, de nuevo los agentes forestales o medioambientales de La Rioja y Navarra se turnaron en el seguimiento de campo del ejemplar radiomarcado, especialmente para verificar la correcta colocación del arnés del emisor y que el ave actuaba de forma normal (acompañamiento al macho de la pareja, utilización de posaderos habituales, alimentación regular, rutinarias visitas a nidos, etc.), al mismo tiempo que el satélite Argos enviaba las primeras localizaciones que permitían asegurar que todo había salido según el plan previsto.
Ahora sólo queda esperar que “Garnacha”, una grande y preciosa hembra nacida en 2005 no se sabe donde y que desplazó en 2008 a “Alba”, una hembra de más de dieciocho años que sigue rondando el territorio de forma seguramente marginal, emita señales sobre su localización durante largo tiempo.

Bibliografía:



Del Moral, J. C. (Ed.) 2006. El Águila Perdicera en España. Población en 2005 y método de censo.SEO/BirdLife. Madrid.
Madroño, A., González, C. y Atienza, J.C. (Eds) 2004. Libro Rojo de las aves de España.Mº Medio Ambiente- SEO/BirdLife. Madrid.


Articulo del autor publicado en el nº52 correspondiente al 2º trim. de 2.011 de la revista "EL GUARDABOSQUES"

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