viernes, 9 de octubre de 2009

RIOS, PESCADORES, CORMORANES, ……….GARZAS, NUTRIAS, MARTINES PESCADORES

















RIOS VIVOS

Hace 200 años, con seguridad, los ríos riojanos no eran demasiado parecidos a los actuales; el caudal no estaba represado ni encauzado artificialmente en lugar alguno, los cauces discurrían entre sotos ribereños majestuosos, apenas si existían vertidos más allá de los escasos desechos orgánicos de los pueblos o ciudades ribereños, la agricultura o la ganadería existentes se mantenías en equilibrio con el devenir de un ecosistema estable y al mismo tiempo variable, el régimen hídrico se transformaba cíclicamente a lo largo del año y los usos humanos que aprovechaban los recursos ribereños, no pasaban de sustentarse en una economía casi de subsistencia, donde actividades como la pesca no eran más que aportes complementarios al trabajo diario, algo practicado sólo por unos cuantos vecinos expertos y buenos conocedores de medio fluvial.
RIOS CREADORES DE PAISAJE
Aquellos ríos eran una explosión de vida, las aguas se encontraban habitadas por una gran variedad de plantas acuáticas que sustentaban una fértil comunidad de microorganismos, innumerables insectos, moluscos y crustáceos como el Cangrejo Autóctono, peces tales como bermejuelas, colmillejas, cachuelos, madrillas, barbos, tencas y truchas; las zonas palustres y los sotos ribereños se encontraban habitados por una aún mayor variedad de plantas, más invertebrados, anfibios, reptiles e infinidad de aves así como numerosos mamíferos.
Pero el desarrollo urbano posterior, el aumento de la población, la industrialización, la transformación de las actividades agropecuarias y el desarrollo de las actividades de tiempo libre, transforman el ecosistema fluvial, hasta ahora en equilibrio natural e incluso en equilibrio con los vecinos humanos, en una mala fotografía de tiempos anteriores.
CAUCE SECO
Se han regulado los cauces mediante presas, dando lugar a una transformación brutal de los regímenes hídricos y limitando la movilidad de la fauna; se han realizado encauzamientos con enorme transformación de los sotos ribereños; aumentan exponencialmente las extracciones de agua, rebajando de forma continua el caudal; aumentan los vertidos procedentes del desarrollo urbano e industrial con la consiguiente pérdida de calidad de las aguas; la nueva agricultura requiere más suelos y aprovecha los muy fértiles ribereños para la expansión de choperas y cultivos de regadío; por último, una denominada “sociedad del bienestar”, “sociedad del ocio”, fruto casi exclusivo del desarrollo económico, traslada al ecosistema ribereño ingentes cantidades de personas, desconocedoras del medio en general, con el único interés en la extracción de recursos como satisfacción de su derecho al tiempo libre.
ENCAUZAMIENTO CON MAQUINARIA PESADA
Ante estas transformaciones, no sólo del ecosistema ribereño sino de todo el medio natural en general, la administración trata de gestionar los recursos y en principio, y casi hasta nuestros días, con el único objetivo de satisfacer de la forma más inmediata posible las necesidades humanas, estén o no justificadas.
GARZA REAL Ardea cinerea AD
A nivel general el río se usa como vertedero de cualquier desecho industrial o urbano, las confederaciones hidrográficas básicamente sólo trabajan en asegurar caudales a los requerimientos urbanos, agrícolas e industriales; las obras públicas ven en los ríos y sus riberas sólo cauces de expansión de infraestructuras viarias; la administración agraria promueve planes de regadío y la expansión de cultivos ribereños de alta rentabilidad; la gestión pública forestal de las riberas promueve la transformación de saucedas, alisedas, fresnedas, alamedas y olmedas en cultivos arbóreos de crecimiento rápido como choperas; los gestores de la actividad piscícola fijan la vista en sólo unas pocas especies fluviales(generalmente sólo una), a las que tratan de fomentar (sin demasiada suerte) con repoblaciones no siempre adecuadas; por último, los responsables públicos de las actividades de tiempo libre tratan de domesticar el medio natural tratando de masificarlo.
DESTRUCCION DE SOTO RIBEREÑO
En consecuencia a todo ello, los ríos riojanos apenas se parecen a lo que eran; en primer lugar ya no tienen continuidad a causa de las presas realizadas, los encauzamientos han limitado por completo la natural variación de márgenes y la fuerza creativa del río; las extracciones de agua han reducido los caudales secándolos incluso en los tramos bajos; los sotos naturales se han reducido a la mínima expresión o han desaparecido por completo; las aguas ya en ningún caso son potables; la fauna acuática y ribereña se ha transformado, se ha reducido su densidad general, también su diversidad, y ahora el lugar del cangrejo autóctono lo ocupan dos cangrejos exóticos, el lugar de los galápagos indígenas está invadido por un galápago americano, las introducidas carpas, alburnos y percas sol, entre otras especies, han desplazados a las riojanas como el cachuelo, la bermejuela o la madrilla; la trucha común compite con su prima americana la trucha arco iris y el visón europeo se expone a su desaparición por el avance del visón americano: los ríos riojanos por último ya no son visitados por unos cuantos hombres conocedores constantes del medio fluvial, sino por una muchedumbre ajena a ese medio que lo quiere en exclusividad sin conocerlo.
PESCA TRADICIONAL CON RED EN EL EBRO
Y ahora, con tal estado de cosas, de transformaciones, de deterioro medioambiental, tanto los gestores públicos como los usuarios del recurso, tratan de dar con el causante de dicho deterioro, y pese a la facilidad para su detección, que no es otro que una mala gestión continuada del medio, buscan un “chivo expiatorio” antes que asumir la causa real.
A los ríos se les da la espalda continuamente y los pescadores, son casi el único colectivo interesado en este medio, pero no tanto por su conservación como por la extracción de un recurso, que además es limitado y poco diversificado, puesto que en la práctica la pesca se dirige a una sola especie, la trucha.
EJEMPLAR DE TRUCHA COMÚN
Pero la trucha sólo es una especie más del río y como tal, sus condiciones de habitabilidad, su densidad, está limitada por las condiciones del medio, no pudiendo alojarse en el mismo más individuos de esa especie, como de otras, que los que pueda soportar el ecosistema, por más que se realicen repoblaciones de ejemplares.
Por tanto, un recurso limitado como la trucha, en natural declive por descenso de la calidad de las aguas, enfrentado a un colectivo de pescadores masificado y en aumento, no puede dar lugar a otra cosa que a un descenso paulatino de capturas por cada pescador y cada temporada.
Y la culpa la tiene, por supuesto, el “chivo expiatorio”, el cormorán, no la destrucción del hábitat, ni la contaminación de las aguas, ni la introducción de especies exóticas, ni la actividad predadora de 10.000 pescadores, no, la culpa la tiene el cormorán, y ¿por qué?, pues porque la población de la especie a aumentado en la última década.
CORMORÁN GRANDE Phalacrocorax carbo AD
Pero ¿saben los pescadores que apenas mil cormoranes habitan La Rioja, que no más de 200 ascienden a diario por ríos trucheros, que sólo permanecen aquí de septiembre a abril, que proceden mayoritariamente de otros países europeos, que el aumento de su población general se debe a la protección de que gozan muchas de sus zonas de cría, por explotar mayoritariamente recursos de cría en cautividad de peces (piscifactorías) y por haberse adaptado al consumo masivo de especies exóticas, que apenas consumen 350 gramos de pescado diario, que de esa ración diaria no más de un 30 por ciento lo constituyen truchas y sólo la mitad de la mismas son de tamaño “pescable”?
Pero que pescadores y gestores sepan estas cuestiones es lo de menos, lo que interesa es expiar culpas y “que pague otro”.
EL SILURO Silurus glannis, UNA ESPECIE EXÓTICA INTRODUCIDA
Algunas comunidades autónomas españolas, entre ellas La Rioja, se han volcado en la eliminación del cormorán; durante varias temporadas se han matado numerosos ejemplares, pero los resultados no se han dejado ver en absoluto, la trucha no aumenta, y en lugar de identificar los verdaderos problemas, evidentes, se dan nuevos palos de ciego y se buscan nuevos “chivos expiatorios”, como garzas, nutrias, martines pescadores, etc., eso si, sin consultar los estudios científicos ya realizados ni a los expertos en la materia, al parecer es más fiable asumir rumores y opiniones interesadas de bares y corrillos.
NUTRIA Lutra lutra AD
Pero no nos engañemos, la mayoría de los pescadores piensan que el río es suyo porque han abonado el coste de una licencia de pesca, que las truchas son suyas porque son pescadores y que las truchas se las comen ellos, no otros animales que son como son porque tras miles de años han evolucionado para comer truchas y además, si en el río no están nada más que ellos mejor, ¡fuera cormoranes, garzas, nutrias, martines pescadores, …y si es posible también canoistas, guardas, paseantes, etc! Y quien tiene que poner orden en esto (administración) ¿qué hace? Pues de momento parece que seguir con las “gafas de madera” para buscar las causas reales del declive de los ríos, parchear ese declive tirando más camiones de truchas de piscifactoría en los cauces, apuntarse a los foros del “corrillo” y tranquilizar a los 12.000 pescadores/votantes matando a unos pocos cormoranes más ¿y ahora qué? Bueno. Pues ahora lo que ustedes quieran.
MARTIN PESCADOR Alcedo atthis

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