miércoles, 22 de julio de 2009

SOBRE LA NECESIDAD DE LA EXISTENCIA DE LOS CENTROS DE RECUPERACIÓN DE FAUNA SILVESTRE

GAVILÁN COMÚN Accipiter nisus
Hembra en recuperación por pata fracturada

















Hacia el pricipio de la década de los años ochenta del pasado s.XX surgen en España los primeros centros de recuperación de fauna silvestre, la mayoría por iniciativas privadas en el ambito de ONGs de carácter conservacionista.
El nacimiento de estos centros tenía su origen en la necesidad de atender ejemplares de fauna silvestre con mermas en su estado físico por diferentes motivos y con poca o ninguna garantía de supervivencia autónoma en el medio natural, acogiendo también animales decomisados expoliados y con necesidad de rehabilitación para la suelta.
Se cubría de este modo, aunque muy parcialmente, el vacío de la administración tanto estatal como autonómica en la gestión de estos individuos, mayoritariamente protegidos legalmente y en muchos casos amenazados en cuanto a su estado de conservación.

MAQUETA DEL NUEVO HOSPITAL DE FAUNA SILVESTRE DE GREFA
MAJADAHONDA (MADRID)

















El trabajo desinteresado de aquellos centros pioneros (GREFA, Zoo de Jerez, GOB, ADENEX, etc.), con más ilusión y voluntarismo en muchos casos que conocimientos científicos, se desarrolló rapidamente, se dotó de un personal cada vez más cualificado, tuvo lugar un desarrollo formativo importante y se establecieron cada vez mayores conexiones entre centros del propio estado como con los del exterior.
Esta actividad privada consiguió que las distintas administraciones se involucrasen en una u otra medida en la labor de la recuperación de la fauna silvestre, aparecieron los primeros centros dependientes de organismos públicos, se fueron perfilando los primeros protocólos de recogida, transporte, manejo, recuperación, rehabilitación y suelta de animales silvestres, nació una coordinadora estatal de centros (CONCER) y tomó cada vez más fuerza la labor del profesional veterinario en el centro, labor esta anteriormente ocupada casi al completo por cuidadores con más esperiencia y voluntad que con conocimientos técnicos, naciendo ya entonces las primeras asociaciones veterinarias especializadas en fauna silvestre (AVAFES).
A mediados de los años noventa del citado siglo, casi todas las comunidades autónomas disponían de al menos un centro de recuperación de fauna silvestre, algunas hasta de uno por provincia, existiendo ya por entonces algunos centros especializados en determinados grupos faunísticos (BRINZAL-aves de presa nocturnas, AMUS-aguiluchos, CRARC-anfibios y reptiles, DEMA-Cernícalo Primilla, etc), algunos que se iniciaban en la cría en cautividad y cada vez más los que dedicaban más recursos, tiempo o personal a la educación ambiental aplicada.
Algo más tarde algunas comunidades autónomas regulan aún más la labor de los propios centros de recuperación, se establecen protocólos de gestión paralelos y conectados entre los diversos centros y nacen los primeros dedicados a la recuperación de especies marinas (CRAM; CREM, etc.).
Después de apenas treinta años de actividad, los centros de recuperación de fauna silvestre españoles atienden anualmente más de 10.000 animales de los que casi la mitad llegan a liberarse, varios miles de individuos de especies amenazadas han nacido en esos lugares, en ellos se han formado infinidad de profesionales y la labor educativa desarrollada ha llegado a casi cualquier rincón del país.

CLÍNICA VETERINARIA EN EL HOSPITAL DE FAUNA SILVESTRE DE GREFA
MAJADAHONDA (MADRID)


















Actualmente a grandes rasgos los centros de recuperación españoles se dividen en públicos (la mayoría) y privados. En cuanto a los públicos, la mayoría tienen una gestión delegada a ONGs, empresas de servicios medioambientales o clínicas veterinarias, otras ofrecen una gestión mixta con sólo parte de los servicios contratados externamente, por ejemplo la recogida de animales o la asistencia veterinaria, siendo minoritarios los centros cuya gestión es desarrollada al completo y directamente por la administración. En cuanto a los centros privados, todos ellos están supervisados por la normativa estatal y autonómica, necesitan de autorizaciones administrativas diversas y dependen en mayor o menor medida de la financiación externa, bien con origen en las entidades pùblicas o la empresa privada.
CERNÍCALO PRIMILLA Falco naumannii
Lote de pollos de 17-20 días nacidos en el Centro de Cría de DEMA en Almendralejo (Badajoz) dispuestos para su reintroducción mediante hacking

La gran heterogeneidad de los centros actualmente existentes hace que casi no existan dos iguales, tanto en cuanto a medios, financiación, gestión, servicios realizados, etc., pero si que existe un denominador común, los centros más eficaces son y han sido aquellos cuyos responsables, cuidadores y personal en general se encuadran en el perfil de entrega casi total a la conservación de la fauna, al objetivo de la liberación final del animal en recuperación, dejando de lado con frecuencia objetivos económicos, derechos laborales e incluso intereses familiares y personales propios. Los centros públicos ofrecen la garantía de una financiación asegurada y continua, pero adolecen de la flexibilidad y el entusiasmo, al menos inicial, de la iniciativa privada, que por el contrario tiene que dedicar grandes esfuerzos y recursos, al menos personales y de tiempo, en conseguir financiación duradera.
Posiblemente la formula ideal sería la existencia de una red pública básica de centros de recuperación de fauna silvestre, quizás de uno por provincia, con el apoyo de centros especializados para determinados grupos de especies (aves acuáticas, especies marinas, paseriformes, mamiferos carnivoros, especies exóticas), repartidos por las distintas comunidades autónomas, todos ellos gestionados directamente por las administraciones regionales a través de personal especializado, pero quizás con parte de los servicios contratados en el exterior (derterminadas asistencias veterinarias, análisis, recogida y transporte de nuevos ingresos, gestión de animalario, etc.), no olvidandose de la coordinación efectiva de todos esos centros entre si, con otros nucleos zoológicos colaboradores como aquellos dedicados a la cría en cautividad, la investigación o la docencia y con los programas de seguimiento y conservación de fauna. Sin duda de este modo los resultados serían más satisfactorios y los recursos mucho mejor gestionados.

QUEBRANTAHUESOS Gypaetus barbatus AD
Ejemplar de programa de cría en cautividad
CRFS de La Alfranca en Pastriz (Zaragoza)




























Aún siendo el objetivo ultimo de los centros de recuperación la liberación de los animales recuperados, no debieran olvidarse otras funciones en desarrollo, igualmente solicitadas por la sociedad, como la investigación aplicada y la educación ambiental, objetivos estos cada vez más necesarios para ser abordados por cualquier centro.
Todas estas reflexiones nos llevan a justificar la existencia y desarrollo de los centros de recuperación de fauna silvestre, concretando que son necesarios por:
1-La obligación legal de las distintas administraciones competentes de recoger los ejemplares con problemas de supervivencia autónoma en el medio natural pertenecientes a especies protegidas o amenazadas, cuya tenencia no está autorizada a particulares.
2-El interes objetivo que supone devolver recuperados al medio natural numerosos ejemplares pertenecientes a distintas especies de fauna amenazada.
3-La posibilidad de disponer de numerosos individuos de fauna silvestre con posibilidades de entrar a formar parte en programas de investigación, especialmente veterinaria, biológica o aplicada a la conservación.
4-La posibilidad de disponer de numerosos individuos de fauna silvestre con posibilidades de entrar a formar parte de programas de cría en cautividad.
5-La existencia de recursos biológicos, materiales, personales y didácticos aplicables a programas de formación o educación ambiental.
Sin duda buena parte de los animales ingresados en los centros de recuperación de fauna silvestre (en torno a la mitad), no pueden liberarse por el estado de salud en el que ingresan, igualmente buena parte de los animales ingresados en esos centros forman parte de una cuota que de forma natural la naturaleza se cobraría por necesidad cada año, pero aún así, la labor de los centros queda justificada por esos cientos de ejemplares pertenecientes a especies amenazadas que anualmente, un a vez recuperados y liberados, sobreviven en el medio y llegan a establecerse de forma permanente.

GRUPO DE RAPACES DIURNAS YA RECUPERADAS PREPARADAS PARA LA LIBERACIÓN
BUSARDO RATONERO Buteo buteo JUV
AGUILUCHO CENIZO Circus pygargus JUVS
AGUILUCHO PÁLIDO Circus cyaneus JUVS
CERNÍCALO VULGAR Falco tinnunculus JUVS
CERNÍCALO PRIMILLA Falco naumannii JUVS
















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