sábado, 11 de julio de 2009

¿SERAN LOS CORMORANES QUIENES ACABEN CON NUESTRAS TRUCHAS?

CORMORAN GRANDE Phalacrocorax carbo

Hasta hace apenas 15 años, la población riojana de Cormorán Grande Phalacrocorax carbo era eminentemente invernante y migrante, con un número invernal de apenas 100 aves dispersas por el cauce del Ebro; esta especie era entonces apenas conocida en nuestra región y se desconocía interferencia alguna con la actividad humana. Las aves observadas pertenecían a la subespecie sinensis del interior del continente europeo y se observaban ejemplares generalmente entre agosto y marzo.

Posteriormente a esos años, en toda Europa la población experimenta un fuerte aumento, sobre todo de la subespecie sinensis, debido posiblemente a la unión de varias circunstancias como la protección legal de la especie prohibiendo su caza, la protección y conservación de numerosos humedales en donde la especie se reproduce, la espansión de diversas especies presa, etc., lo que se traduce en un aumento de la población global europea de la especie y también de las poblaciones invernantes en las localidades de invernada.
El citado aumento poblacional pronto se deja notar también en España y año tras año aumenta el número de invernantes, no sólo en el litoral donde siempre fué regular, sino también en el interior donde antes era tan sólo esporádico o escaso.
Las aves invernantes en España dejan de localizarse sólo en el litoral, como ya se ha dicho, se expanden a traves de los cauces de los grandes ríos y ascienden por sus afluentes, apareciendo año tras año nuevos dormideros fluviales.
De igual modo que ocurre en el resto de España, en La Rioja se observa este claro aumento poblacional sobre todo en los ultimos 15 años, de forma que se pasa de una población invernante de unos 300 ejemplares a más de los 2.000 actuales, se distribuye ya no sólo por el cauce del Ebro sino que también asciende por los mayores afluentes como el Tirón, Oja, Najerilla e Iregua y se conocen los primeros intentos de reproducción (de momento sólo casos aislados).
Este fuerte aumento poblacional ahora ya estabilizado aparentemente, dá lugar a una serie de interferencias con las actividades humanas, entre las que destacan las surgidas con las piscifactorías y la pesca deportiva.
Sobre la influencia del Cormorán Grande en las piscifactorías comerciales de Trucha Arco Iris (las únicas existentes en La Rioja), se comprueba que si que existe pero que la cantidad de ejemplares sustraida por las aves es mínima, nunca superior al 3% de la producción, y que en explotaciones pequeñas como las riojanas el efecto es facilmente subsanable con la colocación de mallas protectoras, solución esta economicamente asumible y sin duda mucho más efectiva que la eliminación puntual de cormoranes por caza autorizada, medida esta que se comprueba poco efectiva por su coste (tiempo y personal), posibles afecciones a otras especies protegidas y resultados intangibles por la escasez de los mismos y por la inmediata reposición de ejemplares.
En cuanto a la influencia en la pesca deportiva, esta es mucho más polémica. Buena parte de los más de 10.000 aficcionados riojanos atribuyen en alguna medida el descenso poblacional de Trucha Común riojana a la presencia de cormoranes, en base a observadciones puntuales de aves pescando cerca de donde ellos mismos desarrollan su aficción y pidiendo el control poblacional de estas aves. Pero para poder verificar esta supuesta influencia negativa en la población truchera habría que tener en cuenta lo siguiente:
a. En La Rioja invernan unas 2.000 aves
b. La fracción poblacional que asciende a diario a los afluentes riojanos del Ebro con población truchera no es superior a un 10 % del total, es decir, no más de 200 aves.
c. De las casi 200 aves que ascienden a diario a tramos trucheros riojanos para alimentarse, hasta 50 individuos lo hacen exclusivamente en piscifactorias.
d. El periodo medio de estancia de las aves en La Rioja es de unos 150 días
e. La cantidad de pescado ingerida al día por cada cormorán es de unos 350 gramos
f. La parte consumida en los tramos trucheros por cada uno de los cormoranes que ascienden a los mismos no ha de superar 2/3 de la ración diaria, pescando el resto en el Ebro
g. Más del 50% de las presas consumidas por los cormoranes en los tramos trucheros que visitan pertenecen a especies distintas a las truchas ( foxinos, barbos, cangrejos, etc).
h. Más de 2/3 de las truchas consumidas por los cormoranes son de tamaño inferior a los ejemplares legalmente pescables.
i. Como consecuencia de los puntos anteriores se puede concluir que la influencia de los cormoranes en la población piscicola de los tramos trucheros de los ríos riojanos se acerca a l0s 6.000 kilogramos anuales, de los cuales no más de 3.000 llegan a ser truchas y como mucho 1.000 kilogramos de los que podrían percarse por los aficcionados deportivos.
Por contrapartida, el colectivo de aficcionados a la pesca deportiva que desarrollan su actividad en los ríos trucheros de La Rioja,
a. Son más de 8.000 los aficcionados
b. Mas de 6.000 practican la pesca de la trucha
c. El periodo de pesca de trucha dura de mediados de marzo a mediados de agosto.
d. Cada aficcionado dedica una media de 6 jornadas de pesca por temporada
e. En cada jornada de pesca se capturan una media de 400 gramos de truchas por pescador
f. Como consecuencia de los puntos anteriores, la pesca deportiva sustrae anualmente de los ríos riojanos un mínimo de 15.000 kilogramos de truchas pescables.
Todo esto supone que la pesca deportiva extrae anualmente de los ríos riojanos una cantidad de truchas pescables 15 veces superior a la obtenida por los cormoranes.
Si a la cantidad de truchas capturadas en los ríos riojanos por la pesca deportiva se le suman los daños producidos en la pesca (no sólo truchas) por otras actividades humanas y sus consecuencias, como las agrícolas, los vertidos, los dragados, la destrucción de margenes, los manejos de caudal, etc., veremos como la influencia de los cormoranes en las poblaciones de truchas riojanas es sólo algo marginal, en ningún modo decisivo en cuanto a la evoluición de las poblaciones de trucha.
Por todo ello, las autorizaciones para la eliminación de ejemplares de cormorán de los tramos trucheros de los ríos riojanos (unos sesenta ejemplares al año), permitidas desde hace apenas cuatro años y realizadas directamente por la administración regional, no tienen sentido alguno en cuanto a que los resultados son insignificantes tanto para la población de cormoranes (no más de 30 ejemplares al año) como para la de peces, y que nunca evitarán un problema como el descenso de la población de trucha, que de ser cierto sólo se podría atribuir a una gestión inadecuada de la actividad de la pesca deportiva y sobre todo a las agresiones al ecosistema fluvial por parte de innumerables actividades humanas.
¡Estamos matando hormigas a cañonazos!
Y atención, cada vez existen más voces ahora en achacar el descenso poblacional de la trucha a otra ave, en este caso una especie protegida en toda Europa y cuya caza está prohibida, la Garza Real Ardea cinerea.
¡Desde luego, no hay peores ojos que los de quien no quiere ver!
Nunca la ignorancia fué más atrevida, incluso existiendo estudios e informes científicos concluyentes, y pronto habrá quien promueva acabar con la nutrias, los visones europeos, los martines pescadores y los mirlos acuáticos de nuestros ríos para que no compitan con los pescadores por un puñado de truchas que queden tras el deterioro prolongado del ecosistema fluvial como consecuencia de las actividades humanas.
¿De quién es el río, de los pescadores, de la CHE, de la administración regional o de todos y cada uno de los elementos que lo pueblan?


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