domingo, 12 de abril de 2009

NUEVO RECORD DE PAREJAS NIDIFICANTES DE GARZA REAL EN LA GRAJERA

GARZA REAL Ardea cinerea
Adulto

Cuando ya hace casi una decena de años comenzó a nidificar la Garza Real Ardea cinerea en el embalse de La Grajera de Logroño, lo que suponía la primera reproducción conocida de la especie en La Rioja, era dificil pensar en la rápida expansión y sobre todo el gran aumento poblacional que la especie sufriría hasta hoy mismo.
Aquella primera reproducción se llevó a cabo en una colonia de apenas cinco parejas, dos años mas tarde una nueva colonia similar en número se localizaba en la balsa de El Recuenco de Calahorra, un año despues dos o tres parejas nidificantes aparecían en una balsa del Soto de San Martín de Berberana de Agoncillo y ya son tres años al menos que entre dos y cuatro parejas se reproducen en el embalse de Leiva.
Pero si esta ha sido la expansión en cuanto a la distribución riojana, el aumento poblacional ha sido aún más elocuente. Las colonias del embalse de Leiva y del soto de San Martín de Berberana permanecen estables, pero la colonia de la balsa de El Recuenco en 2.008 ya contaba con unas 60 parejas, mientras que la del embalse de La Grajera ha permitido estos días contabilizar la cifra record de 180 parejas.
El motivo del fuerte y rápido aumento de la especie en La Rioja, sin duda obedece a un aumento general registrado en toda España y Europa Occidental, fruto de una mayor protección de los humedales en los que se reproduce, por los que migra o inverna, también de sus colonias de cría, pero quizás este aumento obedezca más a posibles cambios en las costumbres tróficas de la especie; por ejemplo, ahora es bastante común observar garzas reales alimentandose de topillos u otros roedores en campos de labor alejados de humedales, algo poco frecuente hace relativamente pocos años; es ahora común observar a esta especie hurgando entre la basura de los vertederos en compañía de garcillas, cigüeñas, milanos y buitres; existen concentraciones continuas de Garza Real junto a piscifactorias de trucha, compitiendo con cormoranes grandes por la captura de esos peces si la instalación no dispone de medidas persuasivas; en los restos de egagrópilas de la garza ahora abundan más los cangrejos americanos, alburnos, perca sol y carpas, todas ellas especies exóticas introducidas y en aumento, que la presencia de peces autóctonos con poblaciones menguadas.
Pero este aumento no debe hacer pensar lo que desde algunos sectores se ha querido presentar como una plaga, como es el caso del colectivo de pescadores deportivos; desde el mismo se dice que la Garza Real supone la invasión de un nuevo depredador en nuestros ríos y que su población representa una limitación al número de truchas de los mismos. Pero esto no es en ningún modo así, el aumento poblacional de la Garza Real en La Rioja es basicamente sólo en el cauce del Ebro y sus zonas próximas, donde se alimenta principalmente de especies poco atractivas para el pescador deportivo, sobre todo indeseables introducciones exóticas. Este aumento origina el ascenso diario de algunos ejemplares por los afluentes (Oja, Iregua, Najerilla, Leza), donde sólo tienen lugar concentraciones de ejemplares en las proximidades de piscifactorias de truchas no protegidas, mientras que de no ser así sólo se observan ejemplares aislados que apenas pueden suponer daño alguno para las truchas autóctonas de esos ríos. Sin duda, la posible disminución de Trucha Común de nuestros ríos tiene que ver más con la calidad de sus aguas, las obras de encauzamiento, la destrucción de frezaderos, las enfermedades y la sobrepesca que con la actuación de depredadores como la Nutria, el Cormorán Grande y ahora la Garza Real.

No hay comentarios:

Publicar un comentario