lunes, 23 de febrero de 2009

YA SE FUÉ



Al menos desde mediados de noviembre del pasado año se dejaba ver en las huertas existentes entre el soto Galo de Logroño y la carretera de Mendavia un ejemplar de Busardo Ratonero Buteo buteo que siempre llamaba la atención por su plumaje anormalmente blanco para lo que estamos acostumbrados a ver en nuestra región; pero no sólo esto lo diferenciaba de otros ejemplares de la especie, tenía además un tamaño más grande que la mayoría, incluso pensando en que fuese una hembra (siempre algo mayores que los machos), nunca se posaba en postes eléctricos pese a que hay varios, sólo descansaba en elevaciones del terreno, en estacas o en arbustos, cazaba topillos regularmente cernido sobre fincas de rastrojo no labrado y desde un punto de caza, volaba hasta otro cercano donde se volvía a cernir, de modo similar a como lo haría un cernícalo o un elanio. Todo esto lo he visto en otros ejemplares de la misma especie, tanto los tonos muy claros, como el buen tamaño, el posarse en montículos del suelo, la caza mediante el cernido, etc, pero lo que sí advierto es que estas carácteristicas, morfológicas y etológicas, se repiten con mucha mayor frecuencia en ejemplares observados durante el invierno, lo que me hace pensar que las aves norteñas que nos visitan en invierno son en general más grandes, más claras y que cazan más en terrenos abiertos, sobre todo topillos generalmente cerniendose, que nuestros ejemplares indígenas. El que desde hace unos pocos días ya no se vea, ahora que ya pasado la mitad de febrero, me hace pensar que el ave vuela de nuevo hacia su área de cría en el centro o norte de Europa donde otras aves de su especie comparten con él características similares en cuanto a su fisonomía y costumbres.

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